La fiesta de Tabasco que quisieron usar para golpear a Nahle… y se les cayó la historia
Perfilando

La fiesta de Tabasco que quisieron usar para golpear a Nahle… y se les cayó la historia
Por Iván Calderón
En política hay una regla no escrita: cuando no hay pruebas, se inventa el escándalo.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió en las últimas horas con la historia de la fiesta de XV años celebrada en Villahermosa, Tabasco, organizada por el empresario petrolero Juan Carlos Guerrero Rojas para su hija (que omitimos el nombre por respeto a una menor de edad).
El evento por sí solo se volvió viral por su despliegue de lujo: alfombra roja, artistas como Belinda y J Balvin, presentaciones musicales y una ambientación inspirada en Nueva York que convirtió la celebración en tendencia nacional.
Hasta ahí, una fiesta privada.
Pero para algunos columnistas eso no era suficiente. Había que encontrar a quién golpear políticamente. Y el objetivo fue la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle.
El problema es que la narrativa se construyó sobre una premisa falsa, más falsa que los premios nacionales de periodismo, pero esa es otra historia.
Les cuento.
Juan Carlos Guerrero Rojas no es un empresario vinculado al entorno político de Nahle. Diversos reportes periodísticos lo ubican más bien en el círculo empresarial cercano al exdirector de Petróleos Mexicanos, Octavio Romero Oropeza, con quien su empresa Petroservicios Integrales México S.A. de C.V. ha mantenido relaciones contractuales en el sector petrolero.
Y ahí aparece la contradicción que derrumba toda la historia.
De hecho, en el ámbito político es ampliamente conocido que Rocío Nahle y Octavio Romero Oropeza mantienen profundas diferencias desde hace años. Por eso resulta contradictorio intentar ligar a la gobernadora veracruzana con un empresario al que diversas versiones ubican precisamente dentro de las huestes del exdirector de Pemex.
Tan evidente fue el despropósito que este mismo lunes el periodista Mario Maldonado publicó a nivel nacional información que vuelve a ubicar a Guerrero Rojas dentro de ese entramado empresarial relacionado con Romero Oropeza.
Es decir: mientras algunos intentaban construir un escándalo artificial desde el golpeteo local, la propia información nacional terminaba desmintiendo la narrativa.
Lo preocupante es que en Veracruz hay columnistas que, al no encontrar sustancia ni una historia real para golpetear a la gobernadora, terminan inventando cualquier cosa con tal de fabricar escándalos.
Pero el periodismo no debería construirse sobre ocurrencias ni sobre animadversiones personales.
Porque es muy fácil escribir mentiras.
Lo difícil (y lo verdaderamente periodístico) es investigar.
Y cuando los hechos aparecen sobre la mesa, pasa lo que ocurrió en este caso: las historias que quieren contar los galardonados y maestros en la injuria y la calumnia, simplemente se les cae.
Aquí el tema.
Para reflexión.
@IvanKalderon
